ESTRELLA SOMBRIA-COLOMBIA

jueves, 28 de junio de 2012

¡EL CABALLERO DE LA NOCHE!


 EL CABALLERO DE LA NOCHE

 A veces mi mirada es parte del paisaje; el marrón del iris de mis ojos es un grano 
más de tierra, que se extiende ante mí abrazando mi vista. 

 Los rizos de las aguas encuentran su sonrisa en la mía, titilante,
 ladeada, siempre colgada en los labios. 

 Cuando estoy en un lugar relajante, el color claro de mi pupila se enciende, 
 se agita arrojando su cobre sobre el agua y la sonrisa se me afirma en amargura.
 
 Es cuando el lado sombrío de mi corazón, donde guardo ciertos recuerdos, 
se desliza hacia la luz y revela las penas pasadas. 
 Pero de momento, con el sol aún en la frente, la eterna charla del agua al correr, 
me columpia el ánimo y el pensamiento, hecho fragancia de azahares, me hace sentir mejor.
 
 En cambio, cuando estas noches pasadas, estaba en mi habitación, 
encendía el ordenador, miraba tus fotos y pensaba en ti como hombre, 
mi deseo se enardecía soñando con realidades, 
que no dejan de ser fantasías de cuerpos en fiebre, 
de pieles de oro, de brazos abiertos que tiemblan al llamarme; 
 a los que yo acudo presta, emocionada y tierna... 

 Todo esto cabalgaba al filo de mi mente, 
mientras tu imagen alimenta mi soledad al tiempo que yo la contemplaba 
entreteniéndome en descifrar el sabor de tu mirada. 

 La brisa de la mañana se viste de sal, de alquitrán y habla chismosa 
por el pico de los pájaros madrugadores, acompañándolo en mis primeras horas,
 cuando los asuntos profesionales, requieren mi atención. 

 Los primeros rayos de sol, hinchados de calor, se apoyan sobre la ventana;
 pronto saldrá el total del sol del horizonte y con él nacerá el día. 
 Las sombras se alargan y la brisa se revuelve con el viento. 

 De nuevo tus letras ante mis ojos y esta cincuentona que te lee 
y escribe no ignora que hace muchos años, aunque menos de los que pueda
 enfriar el olvido, fue sin duda joven y ahora, en este instante, 
echa de menos el no haberte conocido en aquellos tiempos… 

 Hoy, ya madura, afable pescadora de anécdotas, 
amiga de todos para la charla junto a un buen vino, 
aunque franca cuando la amistad es de oro, hoy humana, pacífica; 
sin embargo ayer, antigua pirata. 

 Apoyo la barbilla sobre mi pecho y me libero del antiguo dolor, 
pensando en ti. La noche me envuelve de nuevo, 
pero en el último confín un resquicio de sol se niega a desaparecer. 

 Una figura aparece por el sendero, el caballero se me acerca; 
no tiene dieciocho años, pero sí es real y para mí el más hermoso de los seres. 
 Sus ojos relucen a través de la pantalla de mi ordenador, 
son del color que tiene la esperanza, la ternura, los proyectos, las ilusiones… 

 Su rostro es jovial, me contempla risueño y a mí se me aviva de nuevo la sonrisa. 
 Sin apenas una palabra el caballero me toma de la mano y yo me levanto. 

 Ambos nos alejamos por el camino oscuro de la incertidumbre,
 pero guiados por la luz de los sueños. 
 Tu silueta y la mía se desvanecen lentamente en el paisaje mientras
 nuestras distancias se juntan para conversar con la noche.


ESTRELLA SOMBRIA
DNDA@COLOMBIA

BY GELO